Y sigo buscándote…

A pesar de que este martes estaba un poco cansado, he hecho caso a los comentarios y consejos sobre que todo aquello que hagamos por amor, siempre vale la pena…
No he parado desde entonces. La bicicleta me mira mal. Mis botas se alejan cuando me las voy a poner (y no porque tengan vida propia en su interior).
Al amanecer mi amor por ella es inmenso y en el ocaso me entra una bajona impresionante. He establecido un principio matemático para definirlo y es que lo que siento por ella es inversamente proporcional a los kilómetros recorridos.
Encontré sus últimas indicaciones y ahora he de cruzar a nado desde mi actual posición hasta Lanzarote. Sin embargo me dice que no deje la bicicleta, que me hará falta… Así que necesito consejo. ¿Cómo paso la bicicleta al otro lado, si sólo puedo ir nadando? Pensé en desmontar las cubiertas, inflar a tope las cámaras y usarlas a modo de flotadores. Pero ni tengo bomba, ni auxiliares para desmontar la cubierta. Ustedes dirán…
Desde La Graciosa, Lanzarote. Islas Canarias. Spain.

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