Un árbol. Mi tiempo.

Poco a poco voy aceptando,
y sin querer, comprendiendo,
que más que Ella eras sueño,
en un tiempo imperfecto.
En este silencio marchito
a veces escucho tus pasos,
no para espantar mis miedos
y sí para salir corriendo.
Entre las ramas de lo vivido,
luces, sombras y hasta olvido,
dan forma a ese difícil camino,
que todos llamamos destino.
Cuando el siguiente paso
se muestre difícil y esquivo,
cerraré los ojos y tranquilo
esperaré ese último suspiro.
Y es que en este tiempo loco
las junglas son de asfalto,
las caricias tienen precio
y los besos son mercenarios.
Por eso una sola cosa te pido
aunque muera en el intento,
y es que no te quiero a mi lado
si no crees en los sueños.
Y ahora abrázame fuerte, sin tiempo,
que afuera grita el viento, furioso,
y dame un instante infinito, intenso,
para olvidarme de ti lento, despacio.

La Llanía. Valverde. El Hierro. Spain.

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