Tú y yo

Yo, pura métrica y tan analítico, algo complicado y nada explícito. Buscando un equilibrio imperfecto y siempre trazando tangentes con las distancias entre el tiempo y las emociones, porque las secantes son tan cortantes… De querer rodar por la pendiente me convertí en circunferencia y de esa formar avanzar sin marcar el suelo. Al parar comprendí que todas (las pendientes) terminan aquí, en el mar. Ahora te observo y quizás me acerco, poco a poco, casi para no modificar la perspectiva de un encuadre, de por sí, distorsionado pero romántico.

Tú, caótica y tan llena de aristas, simple como el aire y siempre tan obvia. Te aburres en la orilla y avanzas mar adentro, no por la profundidad sino por la distancia y es que siempre pensaste que cuánto más lejos mejor… Huyes de lo cotidiano, abandonas la rutina, desertas de las filas de lo que debería ser y casi sin pensarlo flirteas con los bordes de la locura. Sin pies para correr, pero con alas para llegar más allá de cualquier lugar. Piensas que existes, luego, sientes. Y así con tu compleja simplicidad siempre estás y siempre tan tú.

Y yo, ahora en este instante, he comprendido una verdad hasta ahora esquiva: Mi objetivo, convertir ese rebelde tú y mi extraño yo en un perfecto nosotros. No te preocupes, no te cambiaré, acaso añadiré tus esquinas a mi círculo para convertirme así en matemático engranaje de tu corazón y si quisieras te prestaré mi tiempo para que puedas pensar antes de saltar al vacío, pero amor, salta, yo iré contigo…

Punta Ancón. Trinidad. Cuba.

Engranajes del mar

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