Tiempo en blanco

Termina otro año y siento que, desde hace algunos, el tiempo ha ido acelerando y pasa cada vez más rápido. Tanto, que a veces pienso que quiere dejarme atrás y veo cómo, por momentos, lo consigue. Sin embargo, aún no me ha ganado la partida y es que antes siempre estaba pendiente de él, mientras que ahora simplemente navego en su corriente.
En un suspiro escucharemos unas campanadas que saben a doce uvas y en mayor o menor medida pediremos salud, dinero y amor, aunque este orden nunca será el mismo para todos… Mientras, yo estaré pensando en si el tiempo entiende de estas cosas y creo que llegaré a la conclusión a la que he llegado siempre; El tiempo no sabe de segundos, días, meses o años, sólo es un infinito espacio blanco en el que nadamos. Durante un efímero instante aparecemos en su superficie y luego volvemos a desaparecer.
Por eso comprendo que seré el mismo el treinta y uno de diciembre que el uno de enero. Nada cambiará, por mucho que pida, por mucho que quiera. Lo que tenga que ser, será, a pesar de ti, de mí, de nosotros…
Así que seguiré perdiéndome en los horizontes, encontrándome en las olas del mar, perdiéndome en las notas de una canción, encontrándome en las palabras que leo y que un día escribí.
Volveré a reír por esas cosas inesperadas que a veces pasan y por esas mismas cosas lloraré. Llegarán nuevas personas a mi vida y otras se irán (nunca he sabido en qué orden ocurre este acontecimiento). Algunos proyectos se harán realidad y otros tendrán que seguir siéndolo. Alucinaré al ver a una pareja de abuelos cogidos de la mano al pasear y también al ver como tiran una colilla desde la ventanilla de un coche. Haré daño y me lo harán. Habrá días en que las alas me harán volar y otros en los que, sin duda, morderé el polvo. En definitiva, seguiré experimentado esta increíble aventura que es vivir.
No quiero un feliz año para ti, tampoco para mí (no hay alegría que 365 días dure). Quiero poder hacer las cosas con el corazón y que tú también las hagas con el tuyo. Así tendremos un mundo un poquito mejor y el tiempo… El tiempo sólo será eso…
Literalmente un rincón de Pedro Barba. La Graciosa. Islas Canarias. Spain.

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