Stop

Nos encontramos, así, por esas cosas del destino. Nos miramos con curiosidad al principio, desafiándonos después. Un único camino no era suficiente para los dos y ninguno estaba dispuesto a ceder. Mi inglés era imposible y tú sólo hablabas el árabe y un poco el francés. Y así pasó el tiempo. Un conflicto de intereses en medio de la nada.
El tiempo pasaba y sólo se escuchaba el roce del viento en la inmensa llanura. A veces movías el rabo para espantar alguna mosca curiosa y yo miraba por el retrovisor para confirmar lo que ya sabía: Aquello era algo entre tú y yo.
Después de un buen rato comprendí que sería imposible doblegarte, así que me moví un poco a la izquierda y en ese gesto viste mi derrota, así que avanzaste un poco a la derecha. Al pasar a tu lado lanzaste un rebuzno que prefiero no traducir para no herir a lectores desprevenidos.
Moraleja: Respeta al stop como a ti mismo y evitarás que te pongan morado…
Enjil. Marruecos.
Viento, dame viento
Otoño
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