Recuerdos de mar

Qué quieres que haga si no sé andar a ras de suelo. Si cuando pienso en el tiempo veo su caricia y si me ves saltar en los bordes del acantilado es porque el miedo me canta su canción sin fin ni principio.
No pienses que estoy loco o que abandoné la calle de las ciencias ciertas. Sé que todo es posible y que los segundos son eternos cuando ríes a carcajadas. Todo es real si lo buscas en la mirada, que furtiva, se cruza con la tuya en callejón estrecho que dibuja sombras.
Escucha con atención los sonidos que viven en la brisa. Porque en ellos las sirenas hicieron el amor. Porque su caricia te hará libre como brillo refulgente. Porque cada vez que su eco golpee tu ventana la melancolía querrá entrar en tu alma.
Y si te pido tu alas para volar, por favor no me las des, porque cuando te vuelva a ver te las devolveré llenas de polvo de estrellas, con abolladuras hechas por quimeras y hasta con jirones de sueños rotos.
Pero sobre todo, no olvides los recuerdos de mar. En ellos está la magia de los cristales de sal y el sabor de unos labios mojados por lágrimas mercenarias.
Roque de las Bodegas. Anaga. Santa Cruz de Tenerife. Spain.
Eclipse
En algún lugar
Menú