Mi espejo

«En medio de la arena, hundido e inmóvil, así me siento cuando quiero tocarte y tú, a veces esquiva pero coqueta, te alejas casi de forma imperceptible, casi como si fueras tiempo. Otras veces, isla, rodeado del infinito horizonte de tus caricias, naufragando en tus caprichos, diciendo sí cuando me preguntas si eres mi dueña, gritando no si me preguntas si quiero mi libertad. Vibrando de la misma forma que lo hace la arena al ser despertada por las olas, cuando tus dedos, perdidos y sin rumbo, recorren mi piel buscando quizás confirmar que los límites están para cruzarlos o cuando menos, cambiarlos de lugar. Los reflejos ámbar me llevan a tu mirada, tantas veces refugiada en tus pensamientos, otras observando dentro de mí como si lo hicieras a través de un cristal y es que no sé cómo esconder mi alma cuando, curiosa, quieres recorrer los rincones de mi interior.

Avanzo decidido hasta tu orilla y apenas te alcanzo he de retroceder, deslizándome sobre tu perfecta superficie y sin embargo, es tan intenso ese fugaz contacto que nuevamente regreso a por ese segundo de locura».

Estaba a punto de enviarle estas líneas, cuando vi un mensaje suyo en mi correo electrónico. Al leerlo me paralizó la sorpresa. Con distintas palabras me dice lo que acabo de escribir y me doy cuenta que, al fin y al cabo, ella sólo es mi reflejo y que yo también soy igual de distante y esquivo. Quizás debamos ponernos frente a frente y romper los espejos. Igual detrás de ellos se esconde un maravilloso universo…

Roque de las Bodegas. Anaga. Santa Cruz de Tenerife. Spain.

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