Luces en la niebla

Y esperé.
A que me quisieras en silencio,
a que me vieses, aún, en la oscuridad,
a que mis caricias resquebrajasen el hielo,
a que estuvieses conmigo sin relojes ni tiempo.
Y lo intenté.
Con besos y abrazos como incendios,
con palabras susurradas en tu mejilla,
con arañazos dibujados en la espalda,
con latidos furiosos como viento huracanado.
Y comprendí.
Que amar te hace libre con cadenas de cristal,
que es imposible tener lo que no está,
que nuestros pasos trazaban paralelas lejanas,
que a mi corazón nunca lo podré engañar.
Y comencé.
A no esperar verte tras cada esquina,
a dormir sin buscarte en mis sueños,
a llorar sin que fueses el motivo,
a ver luces, incluso, en la niebla de tu recuerdo.
Taganana. Anaga. Tenerife. Spain.
Trabajando en ello
¿Y…?
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