La Torre – Entre la piedra y la magia

Sentado en el suelo, mi espalda apoyada en un muro pintado de blanco, que por zonas, ha dejado de serlo (muro y blanco). Llevo aquí un largo rato, porque es uno de esos sitios en los que no encuentras el momento oportuno para alejarte. Abajo, en la orilla negra y vertical, escucho como las olas se rompen en mil trozos de sal. El viento, intenso y constante, parece que se empeña en lanzar al pasado un presente impregnado de una extraña levedad.

Sin saber el motivo he recordado la conversación en la que me decías que los faros sólo sirven para iluminar la oscuridad… Puede que tengas razón y que su objetivo final sea precisamente ese. Sin embargo, estando aquí, puedo sentir las manos que lo alzaron del suelo, piedra a piedra, hasta casi tocar las nubes, las historias que celosamente oculta dentro de sus muros, las miradas que lo buscaron desde una proa sumergida en una noche sin luna, los pensamientos del torrero, cuando cada día, tenía que subir y bajar sus casi doscientos peldaños, los miles de atardeceres que acariciaron su superficie con destellos dorados.

Quizás la lógica esté de tu lado y su realidad termine en el punto en que se extinga su luz, pero si estuvieses aquí, y sintieses su magia, comprenderías en toda su magnitud el romanticismo que lo envuelve. Y es que hay cosas que habitan mucho más allá de lo tangible, visible o medible. Hay cosas que habitan en el alma, quizás, las más importantes…

Faro de Punta Cumplida. Barlovento. La Palma. Spain.

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