Ida y vuelta

Cuando yo voy, tú vienes. Cuando yo bajo, tú subes. Si me detengo, avanzas y si te toco, desapareces. Y lo peor es que cuando yo estoy, tú no eres… Quizás nuestras vidas son como las del perro y el gato (yo a tus pies buscando tus caricias y tú recorriendo tejados bajo la luna llena), aunque pensándolo bien, no me costaría aprender a maullar.

Me dices que te da miedo la forma en que te miro y que te hacen sentir nerviosa las palabras que te escribo y me lo pones difícil, porque cuando te veo soy y lo que escribo es aquello que no sé como explicarte desde la razón. Quizás la solución sea que me dejes dibujar en tu piel. Te prometo no necesitar mis ojos.

Nos vamos a cruzar y apresuras el paso y yo contraataco pasando más cerca de ti. Luego he de pagar el precio de escapar de tu perfume y del hechizo que dejas en mi alma y quizás como un loco reincidente, atravieso rápido calles paralelas y perpendiculares que me lleven, de nuevo, hacia ti.

Pero hoy inventé una nueva trayectoria. Una de un solo carril y de la que te sea imposible escapar de mí. Será cuestión de tiempo el que estemos frente a frente. Entonces te pediré que indiques la dirección y si me dejas, avanzaré a tu lado. Prometo simplemente ser…

Taganana. Anaga. Santa Cruz de Tenerife. Spain.

Como en tus ojos
Casi soledad
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