Hablando conmigo de ti

Hoy, mi absurdo y tonto corazón, con un gesto parecido al encogimiento de hombros, ha reconocido, por fin, su derrota. Siempre ha sido impulsivo, dejándose llevar como hoja seca por el viento de otoño. Siempre ilusionándose con cada nueva aventura. Siempre mostrándose abierto, sin puertas ni ambages.

Yo, que siempre pienso las cosas antes de hacerlas, ya se lo había advertido; Ten cuidado, suplicaba. Quizás sólo sea una aventura. Un encuentro casual de dos almas solitarias. Unos ojos bonitos, que en un momento dado te quitan la respiración. Unas caricias apresuradas, de unas manos que tal vez nunca se aferraron a nada.

Ahora, por tu alocada forma de ser, he de sufrir las consecuencias: De nuevo estoy solo en esta orilla. De nuevo me sorprende un amanecer sin saber cómo he llegado hasta aquí. De nuevo pronuncio unas palabras que sólo las olas escuchan y cuyo eco se pierde en los remolinos del viento.

Te entregas sin condición. Das por sentado que serás correspondido. Te dan igual las heridas. Nunca has comprendido las trincheras. Siempre listo para acelerar los latidos. Y no entiendes que no estás solo y que no se trata de que lo soportes todo, porque al fin y al cabo, tú eres yo.

Reserva Natural del Malpaís de Güimar. Tenerife. Spain.

A través del tiempo
Almas gemelas
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