Fluir y esperar

En ese mar que a veces es la vida, me siento arrastrado por la corriente y no sé si dejarme llevar, quizás vencido, o nadar contra ella buscando una nueva oportunidad. Me preguntas, en un encuentro casual, qué tal va mi vida y yo para hacerlo más fácil te respondo que bien, cuando lo cierto es que unas veces naufrago y otras vuelo a ras de suelo.

Aprendí que todas las cosas auténticas y por ello valiosas, no se consiguen con dinero y que todo, en un momento dado te lo pueden arrebatar, todo menos el pensamiento y algunas emociones. Y sin embargo, a veces, preferiría entregar también eso, porque desde que no estás, nada tiene sentido.

Nuestra historia fue como un cuento de hadas en la que después de la publicidad se nos rompió la magia y al no encontrar trozos que pegar decidimos que era mejor renunciar. Pero ahora que el tiempo ha pasado no sé cómo continuar y cada día te necesito más, aunque si me preguntas te diré que son cosas de la primavera.

Es verdad que siendo sincero, he de reconocer que por un tiempo me hiciste volar y que ahora, anclado en el suelo, es más difícil hasta respirar.

Pero no te preocupes, ya sabes que hice mío el absurdo de que el tiempo todo lo cura y que siempre entendí razonables los daños colaterales de vivir, incluso sin ti…

Roque de las Bodegas. Anaga. Santa Cruz de Tenerife. Spain.

Tiempo sin promesas

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