Estoy aquí…

Y qué más da que llueva en agosto o que las calles se derritan bajo el sol. Qué importa el ruido de la vida o que todos los semáforos estén en verde. Qué importan las noticias en la radio cuando tomo el té o la mirada que se cruza con la mía cuando voy a trabajar. Qué importancia tienen las cosas si al final me faltas tú.
Quizás, sólo quizás, pido un imposible. Tal vez vivo en un sueño de princesas inteligentes y corazones llenos de valor. Quizás me equivoqué de vida y ya fueron tus sonrisas, incluso puede que por mis prisas en tocar el cielo haya venido antes de tiempo y me pierda las palabras que un día me dirás al oído.
Y mientras tanto voy despacio. Aprendí el ritmo de las lunas y los soles, el suave latido de las primaveras y cuando tu ausencia sea insoportable me abrazaré como sé que me abrazarías tú. Y sonrío al pensarte y saber que desde hace tiempo te preguntas qué importancia tienen las cosas si al final te falto yo.
Me gusta creer en la magia del universo y espero que sepas que existo de la misma forma que sé que existes. Y mientras van pasando los años miraremos las estrellas y puede que una noche de septiembre los dos nos fijemos en la misma. Y en su titilar, cuál código morse, leeremos: estoy aquí. Y todo cobrará sentido y se terminarán las preguntas porque cada noche que el corazón sienta frío buscaremos la misma estrella del firmamento. Y leeremos, una y otra vez, estoy aquí.
Monte de las Vueltas. Anaga. Santa Cruz de Tenerife. Spain.
La ventana indiscreta
Tu piel
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