En una esquina

Casi como cuando de pequeño te decían: «¡Arrestado, a la esquina!». Así me siento en este lugar y mientras espero a que me quiten el castigo, observo despacio los detalles. Y pienso que algo está fallando para que las mismas manos que desde el amor hicieron algo tan hermoso, sean capaces de matar por una fe que no consigo comprender. Sí, ya sé que las manos no son las mismas y que el nexo sea tal vez sólo una cuestión de nacer en un lugar determinado, en un tiempo determinado, con un pensamiento determinado y quizás condicionado. Por eso intento ver los detalles y no el conjunto. No sería justo juzgar a los pueblos por las locuras que hacen unos pocos de sus habitantes.
Me siento, por encima de todo, un ciudadano universal y desde esta esquina espero, en un futuro no lejano, un mundo mejor. Siendo capaces de lo mejor y lo peor, ¿por qué no esforzarnos en lo mejor?
Madrasa Bou Inania. Fez. Marruecos.

Quizás hoy…
El encuentro
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