En algún lugar

Hoy, navegando en mis interminables océanos de recuerdos he vuelto a pensar en ti. Y he de reconocer que me ha sorprendido esta nueva sensación. Antes, invadido por las emociones, evitaba tropezarme con tu recuerdo. El dolor de tu ausencia no me dejaba ver la luz y la ira que quedó en mí cuando decidiste irte sin decirme adiós no dejaba espacio al amor. Pero hoy, cuando el tiempo ya ha moldeado mi interior y cada latido ocupa su rincón, al pensarte he vuelto a sonreír. Y al hacerlo regresaron todos aquellos momentos que compartimos. Hay muchos, como el día que fuimos a robar naranjas y pasamos dos horas escondidos en lo más alto del naranjero, porque el dueño apareció de repente y no supimos qué hacer. Una tarde, tiempo después de tu marcha, me contó que nada más llegar nos había visto allí arriba, pero que jugó al despiste para ver qué hacíamos. En su sonrisa vi que también te echaba de menos. Recordé tu cara de concentración cuando íbamos a pescar y prestabas toda tu atención al menor movimiento de la boya mecida por el mar. Podían pasar horas y no dirigirnos la palabra. No era necesario. Y aquel verano que apareció Lucía, la chica más bonita que nunca habíamos visto y que desde el primer momento robó tu corazón. Nunca te conté que a mí también me gustaba y que no hice nada que pudiese crear problemas entre nosotros. Luego me di cuenta que fue lo correcto, cuando un día llegaste corriendo y casi sin respiración me dijiste que te había dado un beso. En tu mirada vi la definición de felicidad.
Sin ser mi hermano lo eras y contigo aprendí el significado de la verdadera amistad. Por eso, tras tu partida, una pregunta lo llenó todo: ¿Por qué? Y la ausencia de respuesta me martirizó durante años. Pero todo pasa y por algo y cada cosa ocupa su lugar y en otra vida y en algún lugar nos volveremos a encontrar y un -hola amigo- bastará para continuar donde lo dejamos…
Roque de las Bodegas. Anaga. Santa Cruz de Tenerife. Spain.
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