Dibujando corazones

Mis pasos siempre en perfecta línea recta, avanzando con certeza y determinación, mirando el lugar donde pisar antes de aventurarme a dar un paso en falso. Atento y correcto, con una educación cuidada, razonada y estructurada. Tranquilo, silencioso y pendiente del acompañante, pongamos caballero. Levantando la mano cuando hacen falta voluntarios. Ordenado hasta el límite del equilibrio perfecto, porque cada cosa, sin duda, tiene su lugar. La agenda formando parte de mi mundo, porque un minuto tarde es una eternidad. Pronunciación pausada y vocabulario correcto, a veces extraño por la particularidad de la palabra.

Sin embargo ahora avanzo en zig-zags y camino sobre las nubes (por lo extraño de mis pasos). No me concentro en nada y puede que me preguntes y no te responda. Nervioso, tropezando con todo y siempre dejando claro donde estoy por el ruido y el caos a mí alrededor. La puntualidad brilla por su ausencia y las palabras se han esfumado escandalizadas por mis prisas en querer decir todo con casi nada.

Pero lo peor son los corazones. De todos los colores y tamaños, de cualquier material y textura, en cualquier lugar y hora. No paro de hacerlos, casi cual gesto compulsivo, y todo desde que besé tu boca…

Punta Ancón. Trinidad. Cuba.

La vieja calle
Tú y yo
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