Casi soledad

Regálame tu tiempo, tus caricias sin palabras.

Regálame tus besos, tu piel sin fronteras.

Prometo dedicarte cada instante, cada susurro, cada pensamiento…

Dedícame tus sonrisas, tu silencio cómplice.

Dedícame tus suspiros, tus sueños más íntimos.

Prometo entregarte mi cielo, mis estrellas, cada lágrima de mi universo…

En este momento, extraño e inmaterial, comprendo mi fragilidad si no estás, y en esta casi soledad, mi corazón oxidado necesita respuestas, hasta ahora esquivas, de tu parte.

Sé que tienes heridas, profundas unas, recientes otras y he de confesar, que aunque tengo virtudes y principios (como las rosas), mis espinas afiladas te podrían dañar. Pero algo en mi interior me dice que eres la solución a mi ecuación, la última incógnita a despejar. Que si yo fuese tiempo tú serías mi infinito. Que si tú fueses libro yo sería palabra acomodada entre tus páginas. Que si quisieras, serías el acento cada vez que escribo corazón (como dice la canción).

Por eso, regálame el sí, y borraré el no de mi diccionario.

Atrévete y dejaremos de intentar, para siempre lograrlo.

Dime ven y lo dejaré todo (como dice otra canción), pero dime ven… (como el título de un libro).

Playa de Benijo. Anaga. Santa Cruz de Tenerife. Spain.

Ida y vuelta
Como la corriente
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