Buscándote

Me dijiste que te buscara, que si realmente me importabas, te encontraría. Que ninguna prueba era dura si finalmente el premio era el del amor.
Por correo certificado, las indicaciones mandaste (esto me resultó curioso, pero en fin…). Escritas en unas preciosas palabras de color azul se podían leer tus referencias y sin pensarlo dos veces comencé a seguirlas al pie de la letra.
Debía avanzar todo recto siguiendo al sol. Luego, en el momento en que éste tocara el horizonte, girar 90º a la derecha y seguir así 50 kilómetros. En este punto debería encontrar una montaña con una forma muy particular. Me decías que la subiera (2200 metros de altura que se le olvidó mencionar) y que desde allí vería un sendero que trazaba curvas hasta el mar. Terminaba en una playa y debía continuar dirección oeste otros 100 kilómetros. Allí daría la vuelta hacia el este para regresar al punto de partida en la playa y continuar otros 69 kilómetros más (no pienses nada raro del número, siempre pensando en lo mismo…). En ese punto encontraría un sobre con nuevas indicaciones…
Me he parado hace un rato y estoy pensando. Como decía Sylvester, no siento las piernas y mi amor por ella, no sé, lo siento de capa caída.
Después de utilizar toda mi agudeza intelectual, he llegado a una conclusión: ¡Chacho, esta mujer no quiere que la encuentre!

La Graciosa. Islas Canarias. Spain.

Y sigo buscándote…
Eterna espera
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