Bajo el dintel

Mucho más que un simple abrir y cerrar o que un entrar o salir. Un gesto que realizamos infinidad de veces cada día y que sin darnos cuenta va moldeando nuestra existencia en función de los acontecimientos que tras ellas ocurren:

– Una cita programada desde hace tiempo, cuando las palabras ya no eran suficiente. El corazón desbocado, las manos temblando, una frase mil veces repetida en tu mente y que ahora eres incapaz de pronunciar, porque al girar sobre sus bisagras la madera, te has encontrado con su mirada y ya sabes que jamás podrás avanzar sin su luz.

– Se cierra a tu espalda y tras ella se termina una etapa de tu vida. Quizás el colegio, tal vez la facultad, puede que un trabajo o incluso una amistad que creías inmune a las vicisitudes del destino. Caminas y piensas cómo algo tan simple puede ser capaz de cambiar tu existencia de una forma tan drástica.

– Te levantas y ya sientes la energía. Sin saber el porqué, eres consciente de que hoy todas estarán abiertas igual que sabes que en cada cruce el semáforo será verde. También están los otros días, esos en los que terminas pensando que mejor no haber cruzado la de tu casa esa mañana.

Dicen que cuando una se cierra otra se abre, aunque nadie explica cómo sobrevivir al espacio vacío entre ellas y es cierto que todos tenemos cientos en nuestro interior, unas cerradas otras abiertas, todas formando parte de lo que somos. Yo me he propuesto abrir las mías para iluminar y ventilar cada rincón, aunque si las encuentras abiertas, quizás debas tocar antes, nunca se sabe lo que puede pasar al cruzarlas…

Puerto de Talavera. Barlovento. La Palma. Spain.

Arquitectura caprichosa del basalto
Esperándote
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