Al principio casi era sólo un juego. En realidad poco más que sexo, porque entre tu pánico y mis miedos, era imposible ir más allá de la piel.
A veces dudaba de si eras mi capricho y tu sonrisa nerviosa demostraba esa nimia levedad de las cosas fugaces. Y es que cruzabas mi firmamento como estrella que se lleva el tiempo.
Nuestras conversaciones dejaban a un lado nuestras almas y supongo que bostezaban aburridas al vernos tan cerca y tan lejos, tan intensos e inconscientes, tan jóvenes y llenos de dudas.
Nos encontrábamos, tal vez, cuando las heridas de la vida sólo se curan con un abrazo y con unos labios que no hacen preguntas y sí dibujan los espacios inalcanzables de la piel.
Y poco a poco fuimos descubriéndonos y encontrando la magia que existe detrás de cada mirada. Y sin prisas empezamos a ser náufrago y salvavidas, ola y orilla, cielo y horizonte, vela y proa que acuchilla el mar.
Ahora, que el tiempo hizo su trabajo, seguimos siendo dos pero que caminan marcando el paso, y no hace falta mirar para saber que siempre estaremos al lado. Y da igual las tempestades o lo fuerte que llegue el viento del norte. ¿Acaso pregunta un noray a su compañero si resistirá la furia incontestable de las olas?
Al principio casi era sólo un juego y ahora todo es amor.

Roque de las Bodegas. Anaga. Santa Cruz de Tenerife. Spain.

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