Antes de sorprender a unos pinos jugando al escondite, leo el mensaje que me has enviado…
No es que no quiera regalarte la luna. Es que algo me dice que si lo hago, luego me pedirás, una a una, todas las estrellas. Y claro, un cielo sin esferas luminosas se convertiría en un todo lleno de negro y soledad. ¿Dónde mirarán entonces los ojos enamorados?
Pídeme mejor un perfume de Dior, Dolce Vita por ejemplo, que parece una luna con sus cráteres y en sus destellos podrás ver cierta similitud con el titilar del firmamento.
Y es que en esto del amor, mejor ser práctico, que para imposibles ya escriben los cantautores sus canciones. Esas de amores que queriendo ser, nunca fueron.
Desde montaña Samara. Parque Nacional del Teide. Tenerife.
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