Te respondí que en vez de la luna te regalaba un perfume y entonces descubrí que mientras miraba el paisaje pensaba en formas de mujer, o sea, en ti: Una espalda erizada por unas caricias que han de llegar, termina en ese punto donde pierde su noble nombre. Más atrás, el perfil de un pecho insinúa cualquier posibilidad capaz de escandalizar a un puritano. En el primer plano un valle en penumbras bien podría llamarse «Venus» y al fondo un caos de cielo da forma a la expresión «hacer el amor».
Va a ser cierto que los volcanes, aún dormidos, tienen latente su capacidad de transmitir su fuerza y energía, aunque sólo sea en forma de imaginación.
Desde montaña Samara. Parque Nacional del Teide. Tenerife.
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