Eterna espera

De vez en cuando, mi tonto corazón, vuelve al mismo lugar, al mismo instante, al mismo dolor, y a pesar de haberle dicho que las cosas son porque no pueden ser de otra forma, para mostrarme su desacuerdo late aún con más desgana.
He intentado hacer cosas para que se ilusione, para que vuelva a ser el músculo alocado, intenso y sin miedo que fue, sin embargo pasa de mí a pesar de que lo he intentado casi todo…
Le he hecho vivir mil aventuras, lo he llevado al borde del abismo, le he mostrado todos los colores imposibles, incluso he propiciado el que sienta otros latidos, pero no ha cambiado su mutismo y apatía.
Sé que el dolor fue inmenso cuando aquel corazón decidió partir, que la herida fue profunda y que aún los arañazos son visibles. Es normal cuando amoldas tu latir a otro, le he dicho; Que cuando te entregas sin condición tienes que estar preparado para el dolor, porque nada es para siempre. Entonces, en un acto de rebeldía, se para por un instante y cuando se da cuenta de su comportamiento un tanto infantil, vuelve a latir.
Ahora cada uno va por su lado. Él con su cansado pum-pum, indiferente a todo, no me presta mucha atención. Yo, a veces, me paro frente al mar y cuando el frío lo llena todo, aún derramo alguna lágrima si pienso en ella.
Y ya no quiero seguir así, cansado de esta eterna espera para que comprenda que él y yo estamos conectados, que lo necesito igual que él me necesita y que en una vida hay tantas cosas que te hacen vibrar con intensidad que cada latido desinteresado es perder un tiempo siempre efímero y escaso. Así que un tatuaje he decidido hacer justo en la piel tras la que se esconde y espero que entienda el mensaje porque en cursiva y negrita, TÚ ERES YO, podrá leer…
 
El Puertito. Isla de Lobos. Canarias. Spain.
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