Como palmera sin hojas tras vencer a la inmensa tormenta. Sus raíces metálicas ancladas a una isla de acero y hormigón. A veinte metros sobre el suelo el corazón adormecido detuvo su latido cuando se apagaron las estrellas. Espera paciente a que el sol cruce el poniente y cuando todos den la espalda al mar, él, constante e incansable, despertará para mandar su mensaje de amor en forma de luz. Estoy aquí, dirá una y otra vez, estoy aquí…
Cayo Jutías. Pinar del Río. Cuba.

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