En otra galaxia

Como un cowboy interestelar me siento. Cabalgando en mi montura metálica y electrónica, recorro los rincones del universo sin prestar mucha atención a la dirección o al tiempo.
Elegí ser mercenario, porque no entiendo vivir sin saltar de estrella en estrella y hasta las galaxias se me quedan pequeñas en mi afán de comprender el universo, pero claro, eso cuesta dinero…
He pisado cientos de planetas y con mi traductor holográfico me he comunicado con innumerables especies inteligentes. De todas aprendí, incluso de aquellas a las que nunca daría la espalda al salir de un bar digital, tras ganarles en una partida electrónica.
Pienso en todo esto mientras intento buscar una solución. Con una nave pirata me tropecé en una atmósfera radioactiva de un sistema solar a pocos años luz de aquí. Eran más rápidos que yo y además tenían más armamento. Logré esquivarlos de milagro, pero terminé fundiendo el núcleo de mi motor magnético. Ahora estoy sin nave en un planeta que no conozco. Aunque pensándolo bien, he estado en líos peores. Lo primero es buscar otra nave. Intentaré dejar como última opción tener que robarla. Sin embargo tengo la manía de empezar las listas siempre por el final…
 
Maciot. Yaiza. Lanzarote. Canarias. Spain.
Entrada anterior
Lágrimas en la arena
Entrada siguiente
Principio y fin

Entradas relacionadas

No se han encontrado resultados.

Menú