El amor por un instante

Nos cruzamos, tal vez, por casualidad, sin precisar un lugar porque los dos somos del tiempo y menos del espacio. Nuestras almas se acariciaron con timidez al principio, con desesperación después. Puede que ya nos conociéramos de otro tiempo lejano, de otro mundo quizás. Sin palabras me contaste tu historia llena de batallas, unas perdidas, otras ganadas y todas formando tu guerra por sobrevivir. Y en tus ojos vi todos tus silencios, esos que albergan nuestros miedos y en tu corazón sentí las heridas, igual que arañazos que no se pueden borrar.

Yo te curaré las alas para que vuelvas a volar. Ajustaré cada una de sus plumas para que llegues muy alto y vayas muy rápido y no te preocupes si alguna vez te sientes en caída libre porque estaré abajo tendiendo la red… Cuando no veas la luz, cierra los ojos y cuenta hasta tres, verás que siempre estaré a tu lado. Y si te sientes derrotada no estés triste, hay victorias que se forjan cuando hemos tocado fondo y sólo nos queda mirar hacia arriba, hacia el infinito cielo azul. Y al final pisarás tan fuerte que no dejarás huellas en tu caminar y en el borde del precipicio volverás a gritar libertad.

Pero, por favor, no me pidas nada, no quisiera explicarte porqué la vida no es un cuento de hadas. Yo sólo estoy de paso y cuando estés lista me marcharé hacia donde sople el viento. Entenderás que algunos corazones, sólo por un tiempo, pueden latir al compás, quizás para coger velocidad y luego por inercia seguir latiendo. Y cuando llegue el momento te abrazaré muy fuerte y al oído te susurraré un hasta luego que no sabrá a despedida porque en otro mundo, en otra vida quizás, nos volveremos a encontrar…

Playa de Tamadiste. Anaga. Tenerife. Spain.

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