Con permiso

Yo estaba en un risco, como casi siempre… y más que tomar fotografías, disfrutaba del paisaje. He crecido en este borde. En el encuentro de este trozo de isla con el mar. Entre el arrullo de las olas y la brisa del Alisio.

Pensaba en mis cosas, como casi siempre… y sin saber de dónde, apareció esta amiga. Me dio dos lametazos, tal vez para pedir permiso y sin mediar palabra (obviamente) se puso en el encuadre. Claro, era difícil hacerle entender que se estuviera quieta, pero eso no era relevante en ese instante de complicidad. Cuando consideró que ya era suficiente (tenía prisa), vino hasta mí, me dio otro lametazo, tal vez para darme las gracias y desapareció.

Luego me quedé pensando (nuevamente) y llegué a la conclusión de que cuando estamos en armonía con nosotros mismos, lo estamos con el universo y todo lo que hay en él.

Costa de Taganana. Anaga. Santa Cruz de Tenerife.

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