Lo sé, estaba equivocado. Porque cuando necesitabas cobijo bajo mis alas para curar las heridas que la vida te había dado, yo, ausente, miraba a otro lado.

Lo sé, estaba equivocado. Porque muchas veces al mirarte me detenía en tu piel y no te preguntaba qué era lo que en tu interior estaba pasando.

Lo sé, estaba equivocado. Por todos aquellos instantes en los que te dejé para después, cuando sólo querías estar entre mis brazos y juntos…, juntos salir volando.

Lo sé, estaba equivocado. Porque mientras tú querías estar presente y simplemente entregarte completamente, yo me perdía en mi mente y lentamente y sin remedio me alejaba de tu lado.

Lo sé, estaba equivocado. Porque sólo te entregué mis caricias y mi cuerpo, mientras ocultaba mis dudas y mis miedos y tú me regalabas tu alma, tu tiempo y por completo tu corazón ilusionado.

Y ahora que no estás todo es gris y gastado. Los caminos son siempre en mi contra, inclinados. El cielo amenazante me habla de un azul olvidado y a cada paso que doy, porque sólo me queda avanzar, repito sin mover los labios: ¡Cómo pude estar tan equivocado!

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