Una hora antes de «caminando» y desde el mismo punto en la cresta de este precioso volcán, espío cómo unos pinos juegan al escondite con el sol. Entre la pinocha se escuchan las risas y las sombras, cómplices, se hacen las despistadas cuando uno de ellos pregunta: ¿A que no me ves?
Todo ocurre despacio; el sol con sus caricias, el verde en su mutación al negro y las sombras que crecen sin querer. Hasta el tiempo, que nos observa a todos, parece complacido con la escena y para alargar un poco el instante ha decidido ir un poco más despacio. Incluso él, que está por encima de dioses y dogmas, de vez en cuando, se toma un respiro.
Al escondite juegan los pinos, quizás con el sol, puede que conmigo…
Desde montaña Samara. Parque Nacional del Teide. Tenerife.
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