Tú, que me decías que tu mundo era hermoso,
y que en tu interior habían rincones preciosos.
Tú, que pensabas que tu existir era perfecto,
y que para quererte había que comprenderlo.
Yo, convirtiendo tus instantes en eternos,
y demostrando que mis besos eran sinceros.
Yo, susurrándote promesas de amor al oído,
y queriendo tener todo contigo.
Tú, tan ocupada, que olvidabas que habían más mundos,
y sin importarte, ya no mirabas si yo estaba a tu lado.
Tú, que apostabas todo por cumplir tus sueños,
y sin saberlo aprendí de todos tus defectos.
Yo, perdido entre tu olvido y mis deseos,
y queriendo hacer ruido ante tus ojos ciegos.
Yo, que sin saber cómo, encontré otros labios,
y con ellos un corazón loco y apasionado.
Tú, frente a la realidad por fin, muestras enfado,
y exiges explicación a mis actos.
Tú, altiva y arrogante, quieres oír perdón,
y no entiendes que no volveré a tu lado.
Yo, que sólo quería darte mi cariño,
y otra piel te dejó en el olvido.
Yo, que pensaba que lo eras todo,
y otros brazos me enseñaron el universo.
Lo siento amor pero ahora,
tú y yo, ya no somos…
Desierto de Merzouga. Marruecos.
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