11-Cuando la mirada se pierde-Cuba-Arquitectura

No sé si piensas en el invierno o miras al verano y tú bien sabes que no eres eterna como algunos pretenden. Llegas dando un respiro al frío y a los troncos que arden en la hoguera y después de un inmenso blanco y conversaciones diluidas en el vaho, tiñes de tonos verdes las superficies que rozan las miradas. Dicen que la sangre alteras, pero son sólo leyendas, cualquier momento emociona si tienes el alma despierta.

Dividido en cuatro el tiempo que tardamos en dar la vuelta al sol, tú eres la única chica y no por eso eres mi preferida. Quizás tenga la culpa el hecho de que la brisa sea coqueta, tal vez se trate de tu perfume, puede que los colores de las flores pongan de su parte y hasta he pensado que pudiera ser la forma en que los días se deslizan con esa suavidad que habita entre los recuerdos y las cosas que han de ocurrir.

Nací en tus brazos y fluyo con tu energía y si me miro en el espejo, en el fondo de mis ojos encuentro un poco de tu esencia. Mis latidos se acomodan a tu ritmo y sin saber por qué, te entiendo cuando miro a través de mi ventana.

Sé que estas cosas no se eligen, pero me gustaría irme en tu tiempo y de esa forma cerrar el círculo. Al igual que a ti, me gusta la matemática precisión de las cosas que son, porque deben ser así…

Pero hay una cosa que me intriga. Veo tu mirada, perdida en algún lugar dentro de ti y me gustaría saber dónde. Yo también me pierdo en mi interior cuando me ocurre eso y no siempre es fácil encontrar la salida…

Ay Primavera, qué fácil sería abrazarte para toda la vida…

La Primavera Moderna. El Malecón. La Habana. Cuba.